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En mi propia voz

L. M. Milagro

By 15 de diciembre de 2025No Comments

Milagro: Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuyen a intervención de origen divino.
Esa es la definición perfecta de Betania.

L. M.

Llegué a Betania hace dos años y medio, perdida, sin fuerzas y con pocas ilusiones por vivir.
Sentí paz desde el primer día que hablé con ellos. Empecé a hablar con mi ritmo habitual, excesivamente rápido. Al otro lado me escuchaba y me hablaba una voz calmada. En esa primera conversación ya conté casi todo lo que me había pasado y me pasaba. Con ansias de soltar todo el dolor que llevaba dentro.
Había estado 12 años yendo de psicólogo en psicólogo, pero no encontraba mi lugar. Todo lo contrario, a lo que me hizo sentir quien me escuchó en esa primera llamada. De repente sentí que estaba en un lugar seguro.
Me explicó y repitió muchas veces cuál era su forma de trabajar y tuve claro que quería estar en manos de Betania. Y en todo este tiempo siempre ha estado a mi lado. Ella me puso en otras manos que han sido una revolución para mi vida: mi psicóloga, con la que llevo en tratamiento desde hace dos años.
Ella ha sido un antes y un después en mi vida. Estar en sus manos ha sido una revolución. Hemos vivido momentos en los que he llorado de rabia, de impotencia. Pero también hemos vivido momentos de risas, de complicidad, de comprensión.
Pero sobre todo de autoconocimiento, de entendimiento. Y, aunque es muy difícil entender lo que viví de pequeña, ella me ha hecho ver que él, fue demonio, pero también lo fueron las personas que lo sabían y no hacían nada, lo que provocó que me sintiera tan invisible…, hasta que en Betania me me vieron, me escucharon y me animaron a hablar con mi propia voz.
Si la sala en la que me recibe mi psicóloga todos los jueves, desde hace dos años, hablase, contaría la paz que se siente allí. Yo llegaba muchos días desquiciada y ella
me ayudaba a respirar, a conectar con mis emociones y a salir casi como nueva.
Todas las personas a las que he conocido en Betania han sido increíbles. No puedo más que dar las gracias a las dos personas del Equipo de Acogida. Las
intervenciones que hemos vivido juntos fueron extraordinarias, llenas de paciencia y escucha amorosa.
Al resto del equipo al cual no conozco, pero sé que están dando cada día lo mejor de sí mismos para que personas que hemos sido víctimas de ASI podamos tener vidas mejores: ¡Muchas gracias! Me devolvieron la vida que me robaron. Y también me han ayudado a ver que hay personas increíbles dentro de la iglesia. He podido reconectar con mi fe, que no había perdido, pero estaba oculta tras el dolor.
Así que si, MILAGRO es la palabra que define a Betania.
S. L.