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En mi propia voz

La memoria, escribe Paul Ricoeur, es así por derecho “lo mío propio”. Hacer memoria y apropiarse de lo mío para poder redescubrir la identidad personal es un trabajo que, en el caso de las personas que han sufrido victimización por abuso sexual intraeclesial, reviste una enorme dureza y exige un gran coraje. Algunas de las personas que se han enfrentado a este “trabajo de rememorar”, que lo es también de “duelo”, nos han dicho: “por favor, que no se pierda nada”. Para eso, para que no se pierda nada, nace En mi propia voz.