”Salir del Pozo
E.
Soy un hombre que con cinco años empezó a ser abusado por un catequista que además era sacristán y familia directa. Tras ocho años de abusos continuados, en la preparación para la primera comunión, el cura del pueblo también abusó de mí. Hasta los 21 años fui abusado constantemente. Los abusos destrozaron mi vida. Soñé durante años con la muerte para acabar con mi sufrimiento.
Intenté levantar la voz en busca de ayuda y no la recibí de nadie. Ni de mi familia ni de la diócesis donde denuncié. Fue entonces cuando acudí a Betania. No encontré juicio ni humillación, sino la fuerza necesaria y útil para luchar. Ma ayudaron a hacer la denuncia, estando muy perdido, a no rendirme y a no seguir callado.
Finalmente salí del pozo y logré alejarme del abusador.
E.