”Coraje
A.
Mi nombre es A. Fui víctima de abusos por parte de la Iglesia hace más de cincuenta años. El cura que cometió los abusos ya está muerto. Fui un niño que me crié con mucho sufrimiento por los malos tratos dentro de la familia; fui víctima del miedo, pero tuve el valor de denunciarlo en BETANIA y ahí he conocido a gente maravillosa. La reparación* ha sido fantástica; he aprendido a querer y a perdonar; no tengo palabras para expresar lo bueno que hay en mi corazón y podría seguir….
GRACIAS AMIGAS SIEMPRE POR VUESTRA COMPRENSIÓN, SENSIBILIDAD Y EDUCACIÓN, RESPETO.
UN FUERTE ABRAZO
A.
*Nota de Betania: A. No ha recibido ninguna reparación de parte de la Diócesis a la que perteneció su agresor. Es más, nadie ha reconocido los hechos dado que se alega que no hay testigos y que no se puede demostrar la verosimilitud. Ni siquiera ha recibido el importe de las terapias que Betania le prestó.