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En mi propia voz

A. C.

By 4 de marzo de 2024marzo 14th, 2024No Comments

Con once años viví una experiencia traumática cuyas consecuencias me han acompañado a lo largo de mi vida y, lo que es peor, seguirán conmigo. Esas consecuencias han tenido como resultado, entre otras cosas, la ruina de mi vida familiar.

A raíz de la investigación efectuada por El País me puse en contacto con el periódico con la intención de aportar mi testimonio. Tras publicarse, el periódico se puso en contacto para anunciarme el interés del Colegio en contactar conmigo. Tuve una reunión con un representante de la institución y se me planteó la posibilidad de participar en un programa de reparación de una asociación, Betania, a la que no conocía. Accedí, no sin reticencias.

Mi sentimiento inicial era de desconfianza: la misma institución que me dañó me proponía una actuación a través de una entidad de su elección. Pienso que mi desconfianza estaba justificada. Poco a poco fui conociéndoles y mi desconfianza fue desapareciendo. Tal y como los veo, Betania está formada por cristianos de base escandalizados con actuaciones que se han producido en el seno de la Iglesia y actúan de manera desinteresada.

El daño que sufrí está ahí. Es como si te amputan un miembro: por mucho que hagas, ya no lo tienes. Pero la actuación del colegio, canalizada a través de Betania, me ha dado algo muy importante como es la aceptación de lo sucedido y, sobre todo, la paz que proporciona el perdón. Y el perdón sana.

Recomiendo, a cualquiera que dude sobre lo que Betania pueda aportarle, que les dé una oportunidad.