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APUNTE
Recuperación y reparación

ASOCIACIÓN ACOGIDA BETANIA

La legislación internacional, europea y española relativa a los derechos de las víctimas, reconoce que estas tienen derecho a una respuesta justa y adecuada a las necesidades que les ha generado la lesión de sus derechos. Aunque las necesidades de las víctimas siempre son personales y pueden cambiar con el tiempo, la legislación y los estudios victimológicos subrayan tres que son básicas: ser escuchadas, comprender y que se comprenda su victimización, y ser reparadas. Lo que significa ser reconocidas como víctimas de unos hechos graves, injustos, inmerecidos y deliberados. Partiendo de este marco, desde Betania entendemos que la reparación no puede ser resultado de la tasación de unos hechos, sino el fruto de un proceso abierto, flexible, ajustado a los ritmos y circunstancias de quien, con los debidos apoyos profesionales, tiene el derecho a participar en su recupe-ración integral y en la reparación del mal que se le causó. El contenido de las demandas que la persona formula en el citado proceso se pueden dividir en dos grupos: unas de tipo moral y otras de tipo material y económico. En uno y otro caso responden a las diferentes dimensiones del daño: personal (físico, psicológico, espiritual, religioso), interpersonal, moral, social e institucional. Entre las demandas de reparación moral destacan: el reconocimiento de los hechos, su investigación y condena, la petición de ayuda para recordar el nombre del agresor, el cumplimiento de las debidas garantías de no repetición, la aprobación o mejora de las políticas de prevención y protección, la retirada de símbolos de público reconocimiento de la persona que perpetró los abusos, gestos públicos de memoria y reconocimiento y, en algunos casos, una posterior petición de perdón pú-blica o privada. En cuanto a la repa-ración material y económica, Betania entiende que es imprescindible, porque supone el reconocimiento de la injus-ticia del abuso sexual perpetrado y del sufrimiento de la víctima, y, aunque no devuelve a la persona a la situación previa al abuso, sí puede paliar los efectos del mismo. Desde esta perspectiva, en la medida en que la reparación no se limite ala tarifación de la gravedad del abuso, sino que reconozca la compen-sación del daño específico sufrido por cada víctima, así como la compensa-ción de sus necesidades individuales, la justicia reparadora podrá facilitar una respuesta adecuada a las demandas de justicia y reconocimiento.